Punki

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En un pueblo donde la violencia y el silencio lo contaminan todo, Álex y Polly crecen siendo refugio el uno del otro y soñando con huir; años después, atrapado por la adicción y los fantasmas de Villa de la Fuente, Álex deberá enfrentarse a lo que lo destruye si quiere dejar de perder el único amor que siempre tuvo.

Punki narra la vida de Álex desde la adolescencia en Villa de la Fuente hasta su adultez como adicto en rehabilitación, alternando pasado y presente para mostrar cómo se construye y se arrastra una caída.

Álex crece en un hogar marcado por la violencia. Su padre, alcohólico, golpea a su madre y a él con regularidad. A los catorce años, tras una paliza especialmente brutal, Álex empieza a fumar hachís, a beber y a consumir cocaína. La droga no es una pose juvenil, sino una vía de escape directa frente al miedo y la humillación.

Su único vínculo es Polly, vecina y amiga desde la infancia. Comparten colegio, música, primeras borracheras y una complicidad que apunta al amor. Pero Álex, atravesado por la inseguridad y la rabia, no sabe dar el paso. Cuando está a punto de besarla por primera vez, se aparta. Ese gesto marca el patrón que repetirá: huir cuando lo que está en juego es importante.

En la adolescencia se integra en la pandilla punk del pueblo. Con Miguel y Rober forma Trankimazín, su banda. La música y el fanzine que editan funcionan como identidad y refugio, pero el consumo de alcohol y cocaína es constante y creciente. La muerte accidental de Rober trabajando en la construcción rompe la ilusión de invulnerabilidad y confirma el horizonte estrecho que los rodea.

El punto decisivo llega en el festival SalinasRock. Trankimazín ofrece la actuación más celebrada, pero pierde el concurso frente a Los Soñadores en una decisión percibida como amañada. Esa misma noche, celoso de Toni, el cantante rival que se acerca a Polly, Álex se besa con otra chica para provocarla. En lugar de declararse, elige el orgullo. Polly se distancia. La relación nunca llega a empezar y queda herida de forma irreversible.

Poco después, el padre de Álex muere al caer por unas escaleras en el pub del pueblo. Se extiende el rumor de que Álex lo empujó. Él lo niega siempre. La novela mantiene la ambigüedad: había fantaseado con matarlo y acumulaba rabia suficiente, pero no hay confirmación. La sospecha lo marca socialmente y termina de quebrar la confianza con Polly, que le pregunta directamente y no obtiene nada más que una negación.

En la línea temporal presente, Álex tiene treinta y siete años. Ha pasado por la cárcel, ha encadenado violencia y consumo durante más de media vida y está en tratamiento en un Centro Provincial de Drogodependencias tras un accidente de coche relacionado con la cocaína. Tiene una hija, Sarah, y la amenaza de perderla es lo único que lo obliga a intentar sostenerse.

Durante una visita al centro protagoniza un altercado violento con otro paciente y lo golpea. Comprende que la agresividad sigue ahí, latente, y que la rehabilitación no borra lo que es. Sabe que no está curado y que una sola raya bastaría para arrastrarlo de nuevo.

La novela no ofrece reconciliación con Polly ni absolución por el pasado. Lo que plantea es una ruptura: Álex entiende que debe alejarse de su entorno y asumir su responsabilidad si quiere sobrevivir. En el tramo final inicia una relación con Vanessa, que conoce su historia y aun así apuesta por él. El día que cumple treinta y siete años, consciente de que la adicción nunca desaparece del todo, decide no dejarse caer y pronuncia por primera vez una promesa sencilla y frágil: intentar amar sin huir.

 

DATOS RELEVANTES: Punki es la segunda novela de Juarma, reconocido dibujante de cómics underground que dio el salto a la narrativa con Al final siempre ganan los monstruos. Ambas historias transcurren en Villa de la Fuente, un pueblo ficticio convertido ya en el escenario literario de referencia del autor.

El proyecto nació de manera casi accidental: Juarma empezó compartiendo en un club de lectura online relatos breves protagonizados por distintos personajes. El entusiasmo de los lectores y la riqueza del universo creado le llevaron a dar forma a una serie que ha seguido creciendo.

Al final siempre ganan los monstruos supuso un debut fulgurante, con miles de ejemplares vendidos, el respaldo de la crítica y el reconocimiento de Juarma como una de las voces más originales de la narrativa española reciente. Punki ha continuado ese recorrido: un relato de amor y juventud que ha encontrado una fuerte resonancia entre los lectores, con centenares de reseñas y comentarios en redes que han consolidado el fenómeno literario en torno a Villa de la Fuente.

 

POTENCIAL AUDIOVISUAL: Serie TV, Miniserie, Film, TV Film.

IDIOMAS DISPONIBLES: Español.

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