Tras una ruptura, un joven fotógrafo se pierde en un pueblo costero y en las profundidades del mar descubre una caverna con un antiguo naufragio. Cuando regresa a la superficie, nada es igual: alguien ha cambiado el curso de su vida, y un faro abandonado guarda la respuesta.
Zoe, un fotógrafo aficionado cercano a los treinta años, llega solo a un remoto pueblo pesquero en busca de calma tras la ruptura con Bárbara. Ella quería tener hijos, y él era incapaz de asumir ese futuro. Desde su llegada, el faro que domina el acantilado ejerce sobre él una atracción inexplicable.
Durante una inmersión de buceo en una cala cercana, Zoe descubre una pared submarina que se hunde en un abismo inquietante. La curiosidad lo empuja a acercarse, y una corriente lo arrastra hasta una gruta donde cree distinguir los restos de un antiguo naufragio: el Sirius, desaparecido en 1906. Esa misma noche, Zoe tiene una pesadilla en la que ve a su padre Roberto con los ojos desfigurados por el horror. Al despertar, el miedo se mezcla con viejos recuerdos: el abandono de su padre, la distancia entre ambos, y una herida que nunca terminó de cerrarse.
Al día siguiente, vuelve al mar. La corriente lo engulle de nuevo y pierde el conocimiento. Es rescatado por un pescador y despierta en el hospital del pueblo, desconcertado. Le dicen que cuando le rescataron llevaba ropa de calle, y una sensación extraña comienza a abrirse paso. Algo no cuadra.
Cuando revela el carrete de su cámara, la inquietud se transforma en certeza: en las fotografías aparece junto a Bárbara, abrazados frente al faro. La memoria regresa fragmentada. Recuerda vagamente la discusión, el acantilado, la despedida. Juraría haber estado allí con ella.
De vuelta a la ciudad, durante la Nochebuena, una premonición lo sacude: ve a su padre, Roberto, morir. Corre hacia la carretera y encuentra su coche accidentado. Roberto entra en coma y, tras días de vigilia, fallece. Zoe se derrumba. Se encierra, bebe, deja de comer. Pero un objeto insignificante lo arrastra de nuevo hacia el misterio: un bolígrafo con la imagen del Sirius que le regalaron en la tienda de fotografía del pueblo pesquero. Investiga, recuerda la gruta, el pecio, la corriente. Empieza a creer que ese lugar oculta algo fuera de toda realidad.
Zoe se despide de Bárbara, quien ha cuidado de Zoe después de la muerte de su padre a pesar de la ruptura, se infiltra en una escuela de buceo y roba el equipo necesario. Mientras tanto, ella, alarmada, lo sigue hasta el pueblo, pero llega demasiado tarde: ve cómo unas aletas desaparecen bajo el agua. Sus gritos se pierden en la oscuridad mientras Zoe desciende hacia el abismo.
Al borde de la asfixia, una luz verde envuelve a Zoe y lo arrastra a la gruta. Allí descubre una caverna habitada por un ser gigantesco: el guardián del faro de las almas perdidas, donde habitan las almas de quienes murieron antes de tiempo. Él le cuenta la verdad: Zoe nunca debió caer al mar. En realidad, iba en el coche con su padre la noche del accidente. Roberto murió en el acto, Zoe quedó en coma irreversible y las dos almas fueron a parar al faro.
Pero el guardián hizo un pacto con Roberto: su padre aceptó permanecer allí, como una presencia eterna que alimenta el faro, a cambio de que Zoe pudiera volver atrás, dos días antes del accidente. Estaba en el pueblo con Bárbara y cayó al acantilado después de discutir con ella. Esa caída, que no recuerda bien y que su mente redibujó como una escapada para olvidar, le permitió evitar el subir al coche. Entre las almas que flotan en la caverna aparece Roberto. Lo abraza, lo consuela, le pide que viva. Que no desperdicie esa segunda oportunidad. Zoe comprende, al fin, que no puede cambiar el destino de su padre, solo aceptar el suyo. Se sumerge en el lago de la caverna y despierta en el hospital. Ha sobrevivido.
No recuerda el viaje, solo una vaga sensación, como un sueño imposible. Zoe y Bárbara se reencuentran, se reconstruyen. Viajan, viven, se prometen un futuro. Y cuando regresan al faro, ahora en primavera, él le pide matrimonio. Tienen toda una vida por delante para recuperar el tiempo perdido.
DATOS RELEVANTES: Hugo Stuven es un guionista y director de cine español que ha desarrollado una destacada carrera gracias a películas como Anomalous (2016) y Solo (2018), así como de series y documentales, consolidando un perfil creativo multidisciplinar.
Compagina su actividad como cineasta con la escritura, habiendo publicado novelas como El faro de las lágrimas perdidas, finalista del Premio Minotauro, uno de los galardones más relevantes en el ámbito de la literatura fantástica en español. La novela posee un alto potencial audiovisual gracias a su combinación de drama, fantasía y misterio.
La estructura narrativa, construida a base se flashbacks y un montaje no lineal, está cargada de intriga y emoción. Visualmente, ofrece escenarios muy potentes que permitirían una puesta en escena atmosférica y sensorial. El arco emocional del protagonista, centrado en la culpa, la pérdida y la redención, aporta un núcleo dramático sólido, mientras que el giro final ofrece un clímax de alto impacto, especialmente eficaz en formato audiovisual.
POTENCIAL AUDIOVISUAL: Serie TV, Miniserie, Film, TV Film.
IDIOMAS DISPONIBLES: Español.

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