Tres amigos de toda la vida se sientan a cenar. La noche promete ser tranquila, pero pronto se convierte en un campo de minas de reproches y secretos que salen a la luz. La amistad está a punto de saltar por los aires… aunque quizá solo necesite unos cuantos golpes bien dados para volver más fuerte que nunca. Una obra de teatro que ha conquistado a decenas de miles de espectadores.
Tres amigos de toda la vida —Eugenio, Adrián y Miguel— quedan para cenar. Ninguno sabe que lo que parece una velada tranquila terminará en una auténtica batalla campal.
Eugenio, abogado estresado y padre de una niña a tiempo completo (porque su mujer decidió irse a trabajar a Argentina), está al borde del colapso. No le ayuda en nada tener delante a Adrián, el colega al que hace tiempo dejó de soportar.
Adrián se hizo rico de la noche a la mañana gracias a la Quiniela y, desde entonces, ha decidido reinventarse: moto Ducati, implante capilar, novia veinteañera y una falta total de escrúpulos al dejar a su ex-mujer, Virginia, sin un euro del premio.
Mientras a Eugenio le hierve la sangre y Adrián presume de su nueva vida, Miguel —un eterno adolescente que aún vive con sus padres— intenta mantener la paz… o al menos que la cena no descarrile. Sin éxito, claro. Todo salta por los aires cuando Eugenio confiesa a Adrián que Virginia le ha pedido que lleve su divorcio. Adrián pierde los papeles, se lanza a por él… y justo en ese instante la escena se congela. Miguel, convertido en narrador improvisado, nos cuenta lo que pasó: sí, el divorcio se resolvió con un acuerdo económico, pero la amistad quedó hecha trizas.
Un año mas tarde de aquel acontecimiento, con la esperanza de que siempre hay un hueco para los viejos amigos, vuelven a cenar. Adrián, ahora volcado en la autoayuda, intenta recomponer las cosas. Eugenio, por su parte, guarda un secreto: se ha enamorado de la exmujer de su amigo. Durante la cena todo parece más calmado, casi civilizado. Incluso se plantea la posibilidad de que los tres vuelvan a hacer un viaje a Cádiz, como en sus tiempos mozos. Hasta que Adrián, con cara de no haber roto un plato en su vida, suelta que se ha acostado con Virginia. “Un polvo de despedida”, dice. Eugenio se derrumba y se marcha destruido. Adrián y Miguel estallan en carcajadas: era una broma. Sabían la verdad desde el principio.
Cuando Eugenio regresa estalla una pelea que termina en Urgencias. Pero no todo van a ser desgracias: en la sala de espera, Miguel conoce a Andrea, una enfermera que, milagrosamente, le hace replantearse la vida adulta.
Otro año más tarde, Miguel da el gran paso: se va de casa de sus padres para vivir con Andrea. Pero la madurez le dura poco cuando, en la mudanza, encuentra un test de embarazo positivo y entra en pánico. Por suerte, Eugenio aplica lógica básica: Andrea tuvo la regla hace dos semanas, así que ese test no es suyo. ¿De quién entonces? De Marina, la hermana de Andrea. ¿Y quién es el padre? Adrián, que ha sumado otra experiencia a su currículum sentimental.
El bebé nace siete meses después e, ironías de la vida, se llama Eugenio. Miguel y Andrea son los padrinos, y Adrián se mete en el bufete de Eugenio para seguir dándole guerra. Aunque nunca volvieron a Cádiz, los tres siguen convencidos de que lo importante no es ir, sino discutir sobre ir. Queda claro que, pase lo que pase, estos tres no van a cambiar. Poco importa, porque se seguirán queriendo igual.
DATOS RELEVANTES: Francisco Nortes es un actor, dramaturgo y creador escénico español cuya carrera abarca teatro, cine y televisión.
Nortes se dio a conocer al gran público por sus papeles en series de televisión y en el teatro. Su trabajo ha sido reconocido con el Premio Berlanga al Mejor Actor y con una nominación a los Premios de la Unión de Actores en la categoría de Mejor Actor Revelación. En paralelo a su labor como intérprete, Nortes ha desarrollado una trayectoria como dramaturgo.
Cádiz es una comedia de enredos que parte de la observación de la estupidez masculina y la necesidad de cambiar la definición de ser “hombre”. La historia avanza con diálogos muy divertidos y tres personajes arquetípicos —el responsable quemado, el niñato con dinero y el Peter Pan de 43 años— que funcionan como un perfecto motor de conflictos cómicos. Su estructura por escenas cortas, sus saltos temporales y su tono, que va de lo cálido a lo corrosivo, hacen que sea fácil imaginarla como una película o miniserie de comedia. La obra lleva en cartel desde 2019, y acumula cientos de funciones y decenas de miles de espectadores.
POTENCIAL AUDIOVISUAL: Serie TV, Miniserie, Film, TV Film.
IDIOMAS DISPONIBLES: Español.

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