Diecinueve garras y un pájaro oscuro

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La escritora bestseller argentina Agustina Bazterrica convierte paranoias, deseos reprimidos y traumas íntimos en pesadillas perturbadoras, pobladas por personajes que cruzan sin resistencia la frontera entre lo real y lo monstruoso. Diecinueve cuentos feroces que revelan hasta qué punto el abismo puede resultar extrañamente familiar.

 

Con diecinueve relatos que transitan con precisión quirúrgica desde el horror más visceral hasta el humor más corrosivo, Agustina Bazterrica nos sumerge en un universo donde los miedos cotidianos se retuercen hasta volverse irreconocibles y las fantasías delirantes se convierten en pesadillas de una lucidez aterradora.

Sus cuentos cuestionan sin piedad el amor, la amistad y los vínculos familiares, a la vez que desnudan esos deseos inconfesables que preferimos mantener a oscuras. Cada página es una invitación a asomarse al abismo de lo absurdo y lo macabro.

En Las cajas de Unamuno, una mujer sube a un taxi cuyo conductor, Pablo Unamuno, tiene unas uñas tan perfectas que despiertan su inquietud.

Observa cada detalle del vehículo —el chupete rosa, la pulsera con el nombre de Amanda, la limpieza obsesiva— y, mientras él conduce, comienza a construir una fantasía siniestra: imagina que Unamuno es un asesino serial que recorta las uñas de sus víctimas y las guarda en cajas transparentes. En su mente, proyecta incluso un ritual minucioso con Amanda, a quien habría cuidado y embellecido antes de matarla.

Al llegar a destino, la mujer paga con lentitud deliberada. Una moneda cae entre los asientos, en un compartimento del taxi con tapa. Unamuno lo abre para recuperarla, revelando su contenido: herramientas de manicura y dos cajas transparentes. Ese momento parece confirmar su sospecha, aunque los objetos también pueden tener una explicación completamente normal.

En lugar de huir, la protagonista reacciona de forma inesperada: no busca escapar, sino que agarra al conductor del brazo y le ordena que arranque y la lleve “donde él sabe”.

El relato convierte la paranoia cotidiana en una entrega voluntaria al horror, con un humor negro afilado y una protagonista que elige cruzar la línea.

En Roberto, una niña le confiesa a su amiga Isabel que tiene un conejo negro entre las piernas al que llama Roberto. Isabel, tonta y traicionera, se lo cuenta al profesor García. Él cita a la niña a solas, la besa, le dice que es la más linda y le pide que le muestre el conejo. A pesar de su vergüenza, el profesor le sube la falda y le baja la ropa interior. Entonces ve a Roberto. El conejo mueve las orejas y le enseña los dientes. El profesor García, aterrado, huye corriendo. La niña se queda quieta y Roberto vuelve a dormirse.

En Rosa Bombón, una mujer abandonada por su amor sigue una serie de pasos destructivos para procesar su dolor. Primero rompe una reproducción de Los Girasoles y tira a la Mona Lisa por la ventana. Luego, quema las fotos de la pareja en el microondas, hierve al gato chino de la suerte y escribe con esmalte rojo en el espejo: «Te amo, perro infeliz y hermoso».

Llama a su ex varias veces hasta que una voz femenina atiende y él dice: «Dejá amor, dame el teléfono, hormiguita». Ella corta despacio. Decide que es el momento. Busca el revólver que él le regaló y se lo coloca en la sien derecha. En el instante en que la bala le perfora el cráneo, visualiza una calma rosa, rosa bombón.

En Tierra, Camila está sobre la tumba de su padre en el cementerio. Su madre la ha dejado allí después de enterrarlo. Camila recuerda cómo su padre la obligaba a estar quieta por horas, cómo entraba en su cuarto y cómo hacía llorar a su madre.

Un día, su madre olvidó el veneno para bichos en la mesa de la cocina. Camila le puso tres cucharadas en un vaso de vino y se lo llevó a su padre. Él se lo tomó de un trago, se agarró la garganta, se puso rojo, gritó y cayó muerto.

Ahora, en el cementerio, la madre la escupió, subió a la carreta y se fue sin mirar atrás. Camila sabe que no va a volver. El sol quema su cuerpo. Se entierra lentamente con sus propias manos: primero las piernas, luego los brazos, hasta que las hormigas rojas caminan por sus ojos. Cada vez está más cerca de papá.

En Las solitarias, una mujer corre el 31 de diciembre para tomar el último metro de la noche. Las calles del centro están vacías. En el andén, logra subir justo cuando las puertas se cierran. El vagón también está totalmente vacío.

En una estación sube un hombre con olor a vino, vestido con un traje negro roto. Se sienta enfrente, la mira intensamente y le dice: «Ellos te están esperando». Y luego se baja.

El metro sigue su curso, pero al pasar por dos estaciones clausuradas, se corta la luz y el tren se detiene. La mujer baja a las vías y camina en la oscuridad total hasta encontrar una estación tapiada. Sube al andén y ve dos figuras sentadas en el borde: dos hombres de espaldas, tan blancos que se ven en la oscuridad. Giran la cabeza, la miran y abren la boca como si tuvieran un grito atrapado. Entonces ella sabe que esos son los que la estaban esperando. No hay salida.

Estos son solo cinco de los diecinueve relatos que conforman Diecinueve garras y un pájaro oscuro. El resto de los cuentos siguen explorando las mismas vetas de horror íntimo, humor negro y una incomodidad que se instala en el hueso. Bazterrica no ofrece consuelo ni moraleja. Solo entrega diecinueve puertas que dan a un mismo lugar: ese espacio incómodo donde lo cotidiano se pudre y lo monstruoso resulta extrañamente familiar.

 

DATOS RELEVANTES: Agustina Bazterrica es una escritora argentina, autora del bestseller mundial Cadáver exquisito, con decenas de ediciones en Estados Unidos, y que ha sido traducida a más de 20 idiomas. Las indignas es su última novela y ambas obras están en proceso de ser adaptadas al audiovisual.

Ha recibido más de treinta premios por su excelente carrera literaria desde 1998. Entre ellos, destacan el Premio Clarín de Novela y el Ladies of Horror Fiction Awards,.

Diecinueve garras y un pájaro oscuro posee una estructura perfecta para el formato antológico: cada relato es una unidad autónoma con imágenes tan potentes como perturbadoras. La narrativa de Bazterrica, que alterna el horror visceral con el humor más negro, se traduce de forma natural a lo audiovisual. El potencial es inmenso: desde una serie de antología hasta un largometraje que entrecruce los cuentos mediante atmósferas comunes.

Lo que dice la crítica:

«En estas historias, donde sobresale una sensación de extrañamiento, de algo inquietante sobre lo que se cuenta, la autora argentina nos lleva al corazón de nuestros miedos, de las fantasías más delirantes y oscuras y también del humor más negro. Textos que cuestionan el amor, la amistad, las relaciones familiares y los deseos inconfesables». Carlos Castrosín, Qué Leer

«Con crudeza y sensibilidad, lleva al lector a confrontar lo inquietante que suele permanecer oculto, confirmando su lugar como una de las voces más potentes de la literatura contemporánea en español. La autora escribe y habla sin anestesia». Rosa Sánchez de la Vega, El Cultural

«Un viaje hacia el humor más negro y las fantasías más alocadas [de la mano de] una de las figuras contemporáneas más genuinas de la literatura en español».
Esther Ferrero, Efecto Doppler (Radio 3)

 

POTENCIAL AUDIOVISUAL: Serie TV, Miniserie, Film, TV Film.

IDIOMAS DISPONIBLES: Español.

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