Cuatro horas de oxígeno

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Cuando una mujer sospecha que su madre no está muerta y ha sido enterrada viva, inicia una carrera contrarreloj para salvarla, sin imaginar que está a punto de destapar una red de manipulación y secretos familiares que la obligará a tomar una decisión irreversible.

 

El día del funeral de Vivianne Blackmoor, su hija Rebecca regresa desde Londres con una sensación persistente de que algo no encaja. Vivianne era una mujer fuerte y sana hasta su muerte repentina. Durante la ceremonia, mientras el féretro permanece abierto, Rebecca cree ver un leve movimiento en su rostro. Nadie más parece advertirlo. Nikos, el joven marido de Vivianne, lo atribuye al shock y ordena que el ataúd sea sellado cuanto antes.

De vuelta en la mansión familiar, Rebecca empieza a detectar fisuras en el comportamiento de su padrastro: su frialdad, su obsesión por controlar cada detalle del funeral y, sobre todo, un descubrimiento inquietante en el despacho de su madre: una trituradora de documentos recién instalada. Al recomponer los restos del papel destruido, Rebecca encuentra tres piezas clave. Una póliza de seguro de vida por valor de un millón de libras que nombra a Nikos como beneficiario. Una nota manuscrita de Vivianne en la que lamenta no haberle contado “la verdad” a tiempo y la remite a un diario oculto. Y una copia de un testamento en el que Nikos apenas recibe una parte simbólica de la herencia.

El diario contiene la revelación que lo cambia todo: las mujeres de la familia Blackmoor padecen catalepsia, una condición hereditaria que puede provocar estados de muerte aparente durante horas. Vivianne describe el pánico constante a ser enterrada viva. Para Rebecca, la conclusión es inmediata y devastadora: si su madre sufrió un episodio cataléptico, podría seguir viva bajo tierra… y solo dispondría de unas cuatro horas de oxígeno.

Desesperada, Rebecca corre al cementerio con la ayuda de Elijah, su exnovio y jefe del parque de bomberos. Fuerzan el mausoleo familiar en una carrera contrarreloj. Pero al abrir el ataúd se encuentran con una verdad todavía peor: está vacío. El cuerpo de Vivianne ha desaparecido.

A partir de ese momento, la pregunta deja de ser si Vivianne fue enterrada viva. Ahora es qué ocurrió en el trayecto entre la iglesia y el mausoleo.

Rebecca inicia una investigación por su cuenta, interroga al personal de la funeraria y detecta contradicciones en Nikos. Al mismo tiempo, empieza a sufrir visiones de su madre y episodios de ansiedad que hacen dudar a todos —incluida ella misma— de su estabilidad mental. La policía local comienza a observarla con recelo y sale a la luz un episodio oscuro de su pasado: años atrás, un joven del pueblo llamado Callum desapareció tras intentar agredirla sexualmente, un caso nunca resuelto en el que Rebecca siempre fue considerada sospechosa.

Durante la lectura del testamento llega un nuevo giro: contra todo pronóstico, Rebecca hereda prácticamente toda la fortuna y la mansión Blackmoor. Nikos queda reducido a una herencia humillante: solo su coche. Además, Rebecca recibe una llave que da acceso al ala oeste de la casa, cerrada desde hace años.

En esa zona descubre un pasadizo secreto que conduce hasta una mirilla desde la que se puede observar el despacho habitual de Vivianne sin ser visto. Allí encuentra finalmente a su madre, viva y escondida en esa zona clausurada de la casa. Vivianne no fingió su muerte desde el principio: sufrió realmente un episodio cataléptico, fue dada por muerta y enterrada, pero logró salir del ataúd. A partir de ese momento, convirtió su propio entierro en el detonante de un plan mucho mayor, utilizando el caos generado para manipular a todos a su alrededor.

Vivianne acusa a Nikos de haber intentado envenenarla, pero pronto queda claro que su relato es solo una pieza más dentro de una red de mentiras cuidadosamente construida. Exige la ayuda de Rebecca y le recuerda la deuda que las une: fue ella quien se encargó de ocultar el cadáver de Callum, el joven que intentó violar a su hija, enterrándolo en el nicho del abuelo con la complicidad del mayordomo. Para Rebecca, ese descubrimiento marca un punto de no retorno: comprende que su madre no es una víctima ni una superviviente, sino el origen de toda la violencia que ha marcado sus vidas.

Vivianne quiere ahora asesinar a Nikos y enterrarlo en el ataúd que estaba destinado para ella. Rebecca finge obedecer mientras busca una forma de escapar del plan. Mientras, Vivianne comienza a hablar sin reservas y acaba confesando también haber asesinado al padre de Rebecca, haciendo pasar su muerte por un infarto. Nikos, que ha estado escuchándolo todo, se revela y, fuera de sí al comprender la magnitud de la manipulación, golpea brutalmente a Vivianne, dejándola inconsciente.

Es en ese momento cuando Rebecca toma su decisión definitiva. Comprende que Nikos es capaz de violencia, pero también que Vivianne ha sido siempre el cerebro detrás de todos los horrores. No actúa por impulso, sino con una lucidez dolorosa: si no rompe el ciclo, quedará atrapada en él para siempre. Rebecca encierra a su madre en su propio ataúd, aplicándole la misma condena que ha marcado toda la historia: cuatro horas de oxígeno.

 

DATOS RELEVANTES: Riccardo Braccaioli es un escritor italiano especializado en thriller policiaco y de misterio. Braccaioli es autor de varias series de novela negra muy populares entre los aficionados al crimen que han sido destacadas en concursos como Amazon Storyteller por su innovación y repercusión editorial.

Cuatro horas de oxígeno es un thriller de alto potencial audiovisual, cargada de tensión y giros claros y contundentes, ideales para una adaptación cinematográfica o en formato serie limitada.

La cuenta atrás de las cuatro horas funciona como motor dramático, mientras que el arco de transformación de Rebecca, de hija vulnerable a heredera consciente del poder, ofrece un recorrido emocional muy interesante para la pantalla. La historia es relocalizable y adaptable a distintos contextos sin perder fuerza.

 

POTENCIAL AUDIOVISUAL: Serie TV, Miniserie, Film, TV Film.

IDIOMAS DISPONIBLES: Español.

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