La torre y el jardín

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Dos hombres despiertan encerrados en celdas contiguas dentro un burdel imposible donde nada obedece a las leyes del espacio. Horacio Kustos y Francisco Molinar intentarán escapar de un edificio que habla desde las paredes, borra identidades y protege un jardín secreto que no debería existir.

 

Un edificio aparentemente ordinario es, en realidad, una anomalía arquitectónica: es más grande por dentro que por fuera y funciona como un sistema consciente. La torre registra todo lo que ocurre en su interior, modifica su propia estructura y decide quién puede permanecer dentro de ella. Fue construida para cumplir una sola función: contener y proteger algo que no puede existir a la vista del mundo.

En sus primeros niveles funciona El Brincadero, un burdel clandestino de prácticas extremas que sirve como fachada. El negocio no es el centro del lugar, sino su cobertura. La torre existe para custodiar un jardín oculto, un ecosistema vivo que crece dentro de un espacio imposible.

La historia comienza cuando Horacio Kustos, investigador especializado en lugares anómalos, y Francisco Molinar, médico que regresa al edificio persiguiendo un recuerdo de la infancia que nunca logró explicar, quedan encerrados en celdas contiguas dentro de la torre. Al intentar comunicarse y escapar descubren la primera regla del lugar: la torre escucha.

Una voz omnipresente empieza a describir en tiempo real sus movimientos, pensamientos y acciones. Es Zenhya, el sistema narrativo y operativo del edificio. No es solo una voz: es el mecanismo mediante el cual la torre reconoce, organiza y mantiene la existencia de quienes están dentro. Mientras Zenhya los nombra y los describe, pueden moverse, hablar y actuar.

Los corredores cambian de forma, los ascensores no llevan a los pisos esperados y los espacios se reorganizan constantemente. La torre no es un escenario fijo, sino una arquitectura activa que responde a su propia lógica interna.

Cuando Zenhya deja de narrar a Horacio —cuando su voz deja de mencionarlo y de integrarlo en el relato continuo del edificio—, Horacio desaparece físicamente. No muere ni huye: simplemente deja de estar allí. Su ropa queda en el suelo, intacta. Francisco comprende entonces la regla central del lugar: en la torre, existir depende de ser reconocido por el sistema. Quien deja de ser narrado, deja de existir dentro del edificio.

La única persona que entiende estas reglas es Isabel García, la administradora del Brincadero. Criada en la torre, pasó años intentando huir antes de aceptar su función real: no dirigir un negocio, sino mantener el equilibrio del edificio y proteger su secreto. Isabel posee el “libro azul”, un registro que permite interactuar con la lógica interna de la torre y acceder a niveles que de otro modo permanecen cerrados.

Con la ayuda de Nata, una empleada que ha aprendido a comunicarse con Zenhya, Francisco consigue que el sistema vuelva a reconocer a Horacio. Al ser nuevamente narrado por la voz, Horacio reaparece, restaurado por completo. Pero el equilibrio del edificio empieza a tensarse.

Ante esta situación, Isabel toma una decisión que nunca debió tomarse: guiarlos hacia el nivel prohibido, el lugar para el que la torre fue construida.

Allí se revela la verdad final. El burdel es solo una tapadera. El auténtico propósito del edificio es proteger el jardín: un ecosistema salvaje y autónomo donde habitan animales no domesticados y humanos primitivos, separados del resto del mundo por una frontera precaria. El jardín no es simbólico ni alegórico. Es real. Está vivo. Y crece cada año un poco más.

La torre lo contiene, lo vigila y lo aísla. Pero no puede detener su expansión indefinidamente.

El final no ofrece una victoria. Francisco confirma el origen de su recuerdo infantil. Horacio comprende que hay descubrimientos que alteran para siempre a quien los presencia. Isabel acepta definitivamente su papel como guardiana.

La torre permanece, escuchando y narrando. El jardín sigue creciendo. Y cuando ya no pueda contenerlo, el edificio hará lo necesario para cumplir su función, incluso si eso implica destruir a quienes se acerquen demasiado.

 

DATOS RELEVANTES: Alberto Chimal es un escritor mexicano, considerado una de las voces más singulares de la narrativa fantástica iberoamericana. Su obra tiene una marcada inclinación por lo fantástico, lo especulativo y lo inquietante. Ha sido galardonado con varios premios, entre los que destacan el Premio Nacional de Cuento Nezahualcóyotl, el Premio Bellas Artes de Narrativa Colima para obra publicada, y el Premio Internacional FILEM (2024) por su trayectoria literaria.

Finalista del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, La torre y el jardín es un spin-off de la Saga Kustos, una obra ambiciosa que combina ciencia ficción y fantasía en un universo propio y muy reconocible. Parte de una idea central poderosa: un edificio imposible que funciona como espacio cerrado, antagonista y motor narrativo. Esta claridad conceptual favorece una adaptación audiovisual directa y muy visual. La trama mantiene la tensión de principio a fin, articulando misterio y fantasía alrededor de un conflicto claro, mientras los personajes emprenden un viaje de revelación nítido y cinematográfico. El contraste entre lo sórdido y lo mágico construye un imaginario adulto, perturbador y con una fuerte personalidad. 

 

POTENCIAL AUDIOVISUAL: Serie TV, Miniserie, Film, TV Film.

IDIOMAS DISPONIBLES: Español.

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